A mi 2018

Me paro a mirarte a cuerpo entero desde tu último día y a primera vista te veo como un año de transición.  Me da rabia porque las transiciones son tiempo entre paréntesis, sin valor suficiente para ocupar un verdadero lugar en la frase.  Como un tiempo vivido a medias.  Y eso no.  Yo quiero vivir del todo.

Te miro de nuevo más de cerca y ahora veo que estás hecho de proyectos en proceso.  Así que era eso.  A diferencia de los logros, los procesos a simple vista son de colores lisos y pálidos, de formas planas, insípidos, sin olor.  Los logros sin embargo están llenos de colores vívidos, sabores deliciosos, formas atrevidas.  A simple vista un año de procesos es invierno, un año de logros es verano.  Pero, ahora que te miro bien, veo a la vida latiendo intensamente bajo tu superficie.  Reconozco aprendizajes muy valiosos y semillas que prometen colorines.

El invierno no es un sitio de paso.  Los proyectos en proceso no son sitios de paso.  Tienen valor por si mismos porque son el germen de vidas nuevas, de logros, de caminos…  No sólo el destino es importante.  De hecho, cuanto menos ansiamos llegar a un destino fijo, más plenamente vivimos cada momento del viaje.

2019, iniciamos nuestro viaje con una dirección clara, pero nuestro destino estará abierto a cada momento, a cada parada, a cada paisaje.  Haremos del propio viaje nuestro destino.  Trabajaremos con intención y cariño en nuestros proyectos sin apego al resultado.  Viviremos el invierno, la primavera, el verano y el otoño.

Feliz año nuevo.

Gracias por compartir!

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