Un horizonte despejado

“Hand in my pocket”, de Alanis Morissette:

El optimismo o la esperanza sana no es ilusión ingenua.  Es una elección consciente.  Parte de reconocer mi historia y mi realidad, tanto interna como externa, y asumirla, por muy difícil que sea o haya sido.  Incluido todo aquello que no llego a comprender de mí y de mi mundo.  Sólo una mirada de amor a mi pasado y mi presente, que abrace tanto lo que tengo como lo que no tengo, lo que soy y lo que no, puede proyectar una mirada limpia hacia un horizonte despejado.

Con una mano reconozco lo que llevo en el bolsillo, y con la otra, pido un taxi que me lleve hacia adelante.  Una mano se hace consciente de las cosas difíciles, y la otra, de las bonitas.  Esa misma mano que confía en que, al final, las cosas saldrán bien.

Y sobre todo, en que si no salen bien, sabré afrontarlas.  Sabré reconocer mi parte de responsabilidad (ni más ni menos), y hacer lo que corresponda con ella.  Sabré manejar las consecuencias, el dolor, la culpa, la pérdida.  Sabré que las cosas no van mal siempre, sino sólo a veces.  Sabré que no todo está perdido o roto, sino sólo eso concreto que se ha perdido o roto.

Encontraré paz en los límites de mi control.  En confiar en que las leyes de la naturaleza, del universo o del dios en que crea, hagan su trabajo más allá de lo que está en mi mano.

Porque al final, todo llega, todo cambia, todo acaba, todo sale bien.

Os deseo un feliz verano.

Gracias por compartir!

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